La Humanologia, aclara que los comportamientos del ser humano, se originan en procesos psíquicos, encargados de "movilizar" la energía que generó y que empleamos en nuestra existencia.
Estos procesos psíquicos, son comunes a todo ser humano. Generalmente son desconocidos (inconscientes), en gran proporción son rituales y negativos en su empleo en el medio social.
Estos procesos, si bien son comunes en su existencia, son diferentes al emplearlos como comportamientos. Esta diferencia, esta originada en herencias (genes ADN), y "reforzadas" (por desconocer como "actualizarlas y adecuarlas"), mediante culturas (costumbres, tradiciones, creencias y prejuicios).
En ese aspecto, generalmente existen y empleamos en cada uno de nosotros como personas sociales:
a) Un desarrollo genético y cultural del "egocentrismo" (no confundir esta posición biológica y social, con la del "egoísmo", que es una calificación de la conducta del individuo, en oposición a la de "altruísmo").
b) Una insuficiente capacitación real, para ser cooperativos, de complementarnos y de ser parte como personas, de una sociedad que respete las diferencias.
c) Un desarrollo y empleo erróneo e inadecuado de la libertad (generalmente confundida con "libertinaje", es decir, sin responsabilidad de las consecuencias de su empleo), de la independencia (que equivale a emplear "modelos" de comportamientos "internalizados" en la infancia). Situaciones ambas inconscientes..
d) Un empleo de la violencia en diferentes formas e intensidad: críticas, reproches, censuras, prohibiciones, etc. Sea contra uno mismo o contra los demás.
e) Tendencia a agredir o a huir, impulsados por estados emocionales de angustia, o a defendernos, "reprimiendo"o "conteniendo" la angustia (generando estados depresivos).
Todos estos procesos psíquicos, nos impulsan socialmente a "enajenarnos" (generando angustia) y humanamente a "alienarnos" ("encerrarnos" y depremirnos). El "choque" de estos dos estados emocionales, es el generador del "estrés" y sus consecuencias (estados esquizoides y ambivalencia afectiva, conflictos e infinidad de enfermedades psicosomáticas).
Al "enajenarnos", tendemos a "aferrarnos" y a "poseer", todo aquello que existe "fuera" del ser humano (ideas, pensamientos, objetos o personas). Origina la cultura del "consumo", de competir para ser "mejor" que los demás, y lograr tener "prestigio" (fama), "riqueza" y "poder" para sobresalir o sentirse "más que otros" (búsqueda de la "excelencia").
Pero esta "enajenación", que intelectualmente es sobreestimulada por todas las culturas, emocionalmente genera ansiedad, angustia y desesperación por lograr algo o ser "dueño" de alguien (a veces se transforma en euforia), al no conseguir mantenerlo en forma continua, origina pensamientos "impregnados" de decepciones, frustraciones o fracasos, que emocionalmente, generan sensaciones de "pérdida", de "abandono" y estados depresivos.
Al mismo tiempo, esta "enajenación", instintivamente provoca agresividad o huída, o si no defensa e "inhibición", que socialmente se "mimetiza" con la "indiferencia".
Pero lo más injusto e "inhumano", es que también la "enajenación", altera la "armonía vital" de nuestros sentimientos, al que lo vamos "defendiendo" (equivale a defender nuestra vida), con "capas protectoras" de resentimientos, con diferentes formas e intensidad: rencores, odios, deseos de venganza, desprecios, etc.(como las capas de cebolla defienden al núcleo del fruto).
Este conjunto de resentimientos, se manifiesta contra sí mismo o contra los demás, también en diferentes formas e intensidad de violencias.
Como "compensación" al empleo erróneo de estos procesos psíquicos y sus consecuencias, se impulsa a la sociedad hacia un "optimismo ideal o filosófico", que al ser generalmente inalcanzable por insuficiente capacitación verdadera para lograrlo, provoca un "pesimismo" materialista y místicamente culposo.
La tendencia a "enajenarnos", que nos genera angustia y miedo al futuro, y su consecuencia "interior" el "alienarnos" que defensivamente nos genera depresión, que nos lleva a emplear referencias del pasado, nos va creando un "vacío" de la realidad del presente, que nos incluye con todo lo existente en el universo, de manera continua, dinámica y evolutiva. Esto genera una "falsa sensación" de "soledad", "abandono", "falta de afectos" y "falta de reconocimientos positivos".
La Humanología, considera que, tanto el "enajenamiento" como la "alienación", son debidos al desconocimiento de estos procesos psíquicos, y para aprender a superar estas inconscientes y destructivas consecuencias, propone "encauzar" y "conducir" la energía vital que genera nuestra existencia, mediante una disciplina y un método que posibilite hacerlo de manera consciente (con conceptos que se comuniquen, no tan sólo que se piensen), creativa, constructiva, cooperativa, respetuosa y responsable de las consecuencias de los comportamientos que empleamos, para corregir los errores y afirmar los aciertos.