viernes, 11 de mayo de 2007

Comportamientos del ser humano.

La Humanologia, aclara que los comportamientos del ser humano, se originan en procesos psíquicos, encargados de "movilizar" la energía que generó y que empleamos en nuestra existencia.
Estos procesos psíquicos, son comunes a todo ser humano. Generalmente son desconocidos (inconscientes), en gran proporción son rituales y negativos en su empleo en el medio social.
Estos procesos, si bien son comunes en su existencia, son diferentes al emplearlos como comportamientos. Esta diferencia, esta originada en herencias (genes ADN), y "reforzadas" (por desconocer como "actualizarlas y adecuarlas"), mediante culturas (costumbres, tradiciones, creencias y prejuicios).
En ese aspecto, generalmente existen y empleamos en cada uno de nosotros como personas sociales:
a) Un desarrollo genético y cultural del "egocentrismo" (no confundir esta posición biológica y social, con la del "egoísmo", que es una calificación de la conducta del individuo, en oposición a la de "altruísmo").
b) Una insuficiente capacitación real, para ser cooperativos, de complementarnos y de ser parte como personas, de una sociedad que respete las diferencias.
c) Un desarrollo y empleo erróneo e inadecuado de la libertad (generalmente confundida con "libertinaje", es decir, sin responsabilidad de las consecuencias de su empleo), de la independencia (que equivale a emplear "modelos" de comportamientos "internalizados" en la infancia). Situaciones ambas inconscientes..
d) Un empleo de la violencia en diferentes formas e intensidad: críticas, reproches, censuras, prohibiciones, etc. Sea contra uno mismo o contra los demás.
e) Tendencia a agredir o a huir, impulsados por estados emocionales de angustia, o a defendernos, "reprimiendo"o "conteniendo" la angustia (generando estados depresivos).
Todos estos procesos psíquicos, nos impulsan socialmente a "enajenarnos" (generando angustia) y humanamente a "alienarnos" ("encerrarnos" y depremirnos). El "choque" de estos dos estados emocionales, es el generador del "estrés" y sus consecuencias (estados esquizoides y ambivalencia afectiva, conflictos e infinidad de enfermedades psicosomáticas).
Al "enajenarnos", tendemos a "aferrarnos" y a "poseer", todo aquello que existe "fuera" del ser humano (ideas, pensamientos, objetos o personas). Origina la cultura del "consumo", de competir para ser "mejor" que los demás, y lograr tener "prestigio" (fama), "riqueza" y "poder" para sobresalir o sentirse "más que otros" (búsqueda de la "excelencia").
Pero esta "enajenación", que intelectualmente es sobreestimulada por todas las culturas, emocionalmente genera ansiedad, angustia y desesperación por lograr algo o ser "dueño" de alguien (a veces se transforma en euforia), al no conseguir mantenerlo en forma continua, origina pensamientos "impregnados" de decepciones, frustraciones o fracasos, que emocionalmente, generan sensaciones de "pérdida", de "abandono" y estados depresivos.
Al mismo tiempo, esta "enajenación", instintivamente provoca agresividad o huída, o si no defensa e "inhibición", que socialmente se "mimetiza" con la "indiferencia".
Pero lo más injusto e "inhumano", es que también la "enajenación", altera la "armonía vital" de nuestros sentimientos, al que lo vamos "defendiendo" (equivale a defender nuestra vida), con "capas protectoras" de resentimientos, con diferentes formas e intensidad: rencores, odios, deseos de venganza, desprecios, etc.(como las capas de cebolla defienden al núcleo del fruto).
Este conjunto de resentimientos, se manifiesta contra sí mismo o contra los demás, también en diferentes formas e intensidad de violencias.
Como "compensación" al empleo erróneo de estos procesos psíquicos y sus consecuencias, se impulsa a la sociedad hacia un "optimismo ideal o filosófico", que al ser generalmente inalcanzable por insuficiente capacitación verdadera para lograrlo, provoca un "pesimismo" materialista y místicamente culposo.
La tendencia a "enajenarnos", que nos genera angustia y miedo al futuro, y su consecuencia "interior" el "alienarnos" que defensivamente nos genera depresión, que nos lleva a emplear referencias del pasado, nos va creando un "vacío" de la realidad del presente, que nos incluye con todo lo existente en el universo, de manera continua, dinámica y evolutiva. Esto genera una "falsa sensación" de "soledad", "abandono", "falta de afectos" y "falta de reconocimientos positivos".
La Humanología, considera que, tanto el "enajenamiento" como la "alienación", son debidos al desconocimiento de estos procesos psíquicos, y para aprender a superar estas inconscientes y destructivas consecuencias, propone "encauzar" y "conducir" la energía vital que genera nuestra existencia, mediante una disciplina y un método que posibilite hacerlo de manera consciente (con conceptos que se comuniquen, no tan sólo que se piensen), creativa, constructiva, cooperativa, respetuosa y responsable de las consecuencias de los comportamientos que empleamos, para corregir los errores y afirmar los aciertos.

martes, 8 de mayo de 2007

La crisis actual de la humanidad.-

La humanidad esta pasando por una de sus grandes crisis evolutivas.
En la actualidad, el futuro plantea dos posibilidades. Una, la de destruirse obsesiva y erróneamente, como tristemente lo comprobamos a diario. La otra, la de afirmar la necesidad de aprender a construir un mundo, en el que cada ser humano, se vaya capacitando, para cooperar, participar y complementar sus distintas experiencias, pero de manera consciente y responsable de los resultandos positivos que se vayan elaborando.
Hasta ahora la idea predominante fue tener en cuenta a la sociedad. Pero esta vez, el principal protagonista, es el ser humano. Está cansado de acatar, como algo inevitable, con resignación y conformismo místico, ser destruído o destruir, o esperar e intentar crear un "mundo mejor y más humano", con rebeldía filosófica e ideal, pero no capacitarse de manera humana y razonable para logralo.
Quizá todavía, esta necesidad emocional angustiante de tratar de "armonizar", y "regular" es estrés que altera continuamente la vida de todas las sociedades y de sus componentes, aún cuando sea "captada", no encuentra un "código conceptual" para expresarse. Para realizar más que idealizar. Para construir más que para soñar. Para comenzar a desarrollar un sentimiento humanizante y comunitario. Para superar el empleo conformista de un optimismo idealizado. Para superar el empleo resignado de un pesimismo generado por constantes frustraciones, decepciones y fracasos. Para superar el creer y esperar dócilmente. Para superar el descreimiento que impulsa a la violencia, llevado por un instinto de conservación frente al constante crecimiento de ella.
Para comenzar a crear con sentimiento, como fue el inicio de la existencia del individuo humano, desde el fondo esencial y sensible, más que continuar rivalizando y compitiendo empleando todo tipo de resentimientos (odios, rencores, deseos de venganza, desprecios), aunque se lo quiera disimulaar con un lenguaje intelectual cargado de promesas que no se cumplen.
Para que al desarrollar el respeto a la vida del ser humano, se logre controlar los instintos animales, impulsivos, biológicos y genéticos. Para aprender con ello, a controlar sus pasiones. Para aprender a corregir el accionar social equívoco e ignorante, que hace de las pasiones, o un monstruoso dios pagano, o una seductora sacerdotiza a quien adorar.
Para afirmar en ese control, el empleo de los sentimientos verdaderos que construyen y "reducir" las pasiones que al ser estimuladas para descontrolarse, inevitablemente destruyen.
Para superar al capacitar al ser humano para que demuestre su potencial creativo con hechos, más que seguir fantaseando con los conceptos de espíritu y de alma, insuficientes en la actualidad, por ser "infantiles" y "mágicos". Para comenzar a comprender, que estos conceptos, inconsciente e irresponsablemente, han ocultado lo que realmente son: estados emocionales con diferentes grados de alteración.
Para comenzar a comprender, que es una fantasía intentar hoy corregir, con la instrucción que se enseña (intelectualmente) y con la educación (conque se reacciona a esa instrucción), el estado de angustia que origina una preocupación, o el estado depresivo que genera una frustración.
Para comprender con lógica humana, que lo que anima al ser humano en su verdadera profundidad, como parte de toda la energía existente en el universo infinito, es el sentimiento humano (eterno y trascendente), por ser parte de la energia del universo, con la que se creó al individuo humano.